El derrumbe. Dos buques oxidados, símbolo del vínculo de desidia y corrupción que unió a Venezuela con los Kirchner
Por Diego Cabot / Hay pocas historias que muestran el apogeo, el ocaso, la caída y el desastre final de un régimen particular. Suele ser difícil encontrar ese caso que ilustre sin necesidad de apelar a vueltas discursivas. La relación comercial entre la Venezuela bolivariana y su brazo corporativo Petróleos de Venezuela (PDVSA) y la Argentina de los Kirchner es, quizás, el ejemplo más palmario de la caída de un gigante. PDVSA pasó de ser una potencia petrolera, con promesas de inversiones millonarias, a no pagar los alquileres, o las noches de hotel de sus empleados.